Constituida en una zona de libre comercio desde el 1 de Enero de 1995, bajo un acuerdo suscrito el 26 de Marzo de 1991 entre Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay en el denominado “Tratado de Asunción”; y con el objetivo primordial en su proceso de integración de “promover el desarrollo con justicia social de sus países miembros, el MERCOSUR es uno de los resultados más claros de integración comercial a nivel de América Latina, y del mundo en general.
Con una superficie territorial que representa el 67% de América del Sur (11´863,000 Km2), y una población que representa el 65% de la población de dicha región (246´000,000 habitantes) -considerando en ambos casos también a Venezuela- los beneficios comerciales han sido evidentes en algunos aspectos para su países miembros (más en el caso de Brasil y Argentina, que lideran el grupo).
Pero los problemas también se empiezan a evidenciar. En un contexto comercial internacional complejo, algunos países -como Argentina- están tomando medidas para proteger su industria nacional (y, por ende, proteger sus empleos). Bajo el compromiso del beneficio mutuo -que todo proceso de integración incorpora en sus fundamentos-, cualquier medida proteccionista -abierta o encubierta- por alguno de sus países miembros, traerá la reacción de cualquier otro que se sienta afectado. Este es el caso que se ha presentado entre Brasil y Argentina, y es el tema que hemos analizado en esta oportunidad.
